Leyendas cortas La escoba de paja

Leyendas cortas La escoba de paja

A Flora le gustaba ir de excursión sola, pues decía que, acudiendo a esos paseos con sus familiares, no podía recorrer a sus anchas los poblados. Se dirigió a una agencia de viajes y compró un paquete turístico, en un lugar apartado de la civilización, en donde sólo había una villa de cabañas.

Lo que le fascinó fue que, en el tríptico, pudo leer que ahí se llevaban a cabo actividades de rapel y alpinismo.

Al arribar al lugar de su alojamiento, el encargado le dio una mala noticia. La cabañuela que había reservado con antelación, se encontraba rentada.

– No se preocupe señorita, ese fue error de nosotros. Le ofrezco un bungaló en donde podrá pernoctar cómodamente. El hotel se encargará de pagar la diferencia de precio.

– De ninguna manera acepto ese trato. Yo pagué por una cabaña y eso es lo que exijo. Además, veo que en el fondo hay una desocupada.

– Si. Pero no puede quedarse ahí, ya que no cuenta con todas las comodidades.

– De todos modos, la tomaré.

Pese a los muchos intentos que realizó el encargado por disuadirla, la chica se enfiló hacia ese lugar e introdujo sus valijas.

Ya en el interior, la muchacha vio que los muebles estaban desacomodados y que inclusive en la cama, las sábanas no habían sido cambiadas en años.

– ¿Qué extraño? Se preguntó en voz baja mientras desempacaba.

Recargada en una de las paredes, había una escoba vieja de paja. Flora la tomó y comenzó a barrer. Sin embargo, de pronto se dio cuenta de que no podía soltarla. En ese instante, su fisonomía comenzó a cambiar y en un parpadeo, la joven había sido convertida en una horrible bruja.

Después, espero que se hiciera de noche y montó en la escoba para perderse para siempre entre la oscuridad de la noche. Si te gustan las leyendas cortas te pedimos que por favor compartas este artículo.